Buena alimentación, no dieta

Publicado por Olivia Blanco en

Me gusta cuidar mi alimentación y la de mis familia, especialmente la de mis hijos, pero me preocupa la denominada cultura de dieta, y la idea de que la comida es buena o mala según si engorda o no. 

Me preocupa porque aunque en casa no hablamos sobre el peso, mis hijos ya me han preguntado si tener piernas grandes es algo malo. También porque ponemos mucho énfasis en la importancia de comer comida de calidad como fuente de nuestro bienestar, pero no quiero que confundan el bienestar con un peso específico. 

No soy experta en alimentación ni en psicología, por lo que no te puedo asesorar en cómo lidiar con este tema en tu vida familiar. Pero supongo no soy la única que quiere inculcar en sus hijos un estilo de vida saludable, sin obsesionarles con la comida.

Te cuento las cosas que yo hago, con vocabulario específico, por si te pueden ayudar. 

1- Aunque mi relación con la comida no siempre ha sido óptima: nunca he tenido un trastorno de la conducta alimentaria, pero sí que he pasado por momentos de odiar mi cuerpo, nunca hablo sobre mi cuerpo o el de otras personas enfrente de mis hijos. Si ellos sacan el tema- que de vez en cuando sale- intento ser neutral, o guiarlo hacia aquellas cosas que somos capaces de hacer con nuestro cuerpo.

Por ejemplo: "Las piernas de la gimnasta son grandes porque hace mucho ejercicio, y esos músculos le ayudan a hacer esas rutinas tan chulas"

2- Cuando mis hijos me preguntan por qué ellos no comen cosas que sus amigos sí- por ejemplo chuches- les digo primero que cada familia tiene sus reglas y no debemos comparar ni juzgar, y luego que las chucherías no alimentan nuestro cuerpo ni nuestro cerebro y que aunque probarlas no va a hacerles daño- y las han probado- comerlas a diario no va a ayudarles a tener la energía que ellos quieren tener para jugar. 

3- Cuando salgo a hacer ejercicio- y hubo un momento en el que no querían que me fuese a correr- les digo lo importante que es para mi salud mental mover mi cuerpo. Les digo por ejemplo "Mamá está más tranquila después de ir a correr". También les digo que "hacer ejercicio me da más energía para poder jugar con vosotros ahora y por mucho tiempo," sin duda una de mis motivaciones.  

4- Muchos días como una ensalada grande mientras ellos comen unas quesadillas o un sandwich con un poco de ensalada. Lo primero es que ellos ya saben que yo no puedo tomar gluten por un tema de salud, pero además si preguntan les digo que "mis necesidades de energía son menores que las suyas, porque yo paso casi todo el día sentada frente al ordenador, mientras ellos no paran de jugar". 

5- Este último punto vino a mi después de que mi hija me preguntase qué era una caloría. En el colegio le había dicho una amiga que lo que estaban comiendo tenía muchas. Yo le dije que "una caloría es simplemente una medida de energía, y cuando haces mucha actividad necesitas más que cuando haces poca," y que no miden si una comida te alimenta o no. Está bastante simplificado, para que lo puedan entender mejor.

6- Ahora que tienen algo más de independencia a la hora de elegir qué comer (cuando están fuera, en casa comemos todos más o menos lo mismo), les digo que qué comer es su decisión, y tienen que tomar una decisión que sea buena para ellos en ese momento, y que les haga sentir bien. Sé que con esto me "arriesgo" a que coman comida ultraprocesada, pero también les estoy dando la capacidad de entender cómo se siente su cuerpo después de comer unos fingers, en comparación con las comidas de casa, y espero que en el futuro elijan las comidas que les sienten bien porque quieren, y no porque yo les haya obligado, o por estar en un peso específico.

¿Cómo hablas tu de bienestar y alimentación sin caer en la cultura de la dieta?

 


Compartir esta publicación



← Publicación más antigua Publicación más reciente →


Dejar un comentario

Por favor, tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados