Cuidarse entre fiesta y fiesta

Publicado por Olivia Blanco en

La semana que viene será diciembre, y comenzará la temporada de comidas, cenas, picoteos, fiestas y un sin fin de posibilidades para no cuidarse, para comer más y peor de lo que queremos. 

A mi me encanta cocinar, me encanta comer y me encanta estar en familia y con amigos, pero esta época del año tengo que estar aún más pendiente de mi alimentación para poder sentirme bien, y poder despertarme cada día llena de energía. 

Para mi la solución a tantas fiestas no es quedarme en casa con una infusión y ganas de estar bailando, y tampoco es aceptar el dolor y la hinchazón que siento cuando descuido mi alimentación, si no controlar todo lo que pueda, y dar prioridad a lo que más me interesa, que en este momento de mi vida es tener energía. 

Estas son algunas de las cosas que he ido aprendiendo en los últimos años y que me han funcionado bien. 

1- Si quedo en restaurante: Si puedo elijo yo el restaurante, si no, estudio el menú antes de ir y llamo si lo veo necesario para determinar qué opciones son las mejores para mi. Yo necesito que mi comida no tenga gluten, y prefiero que sea lo más sencilla posible, sin salsas ni ultra procesados. Tener este control me ayuda a no sentir ansiedad ante una carta que desconozco, y a no tomar una decisión rápida que pueda desembocar en hinchazón y dolores más tarde.

2- Si invito yo a casa: Busco hacer un menú casero que se acomode a las necesidades y gustos de mis invitados, pero también a los míos. Siempre incluyo una ensalada y un plato de verduras salteadas- las coles de Bruselas son un plato estrella- y el postre en mi casa es siempre casero, y apto para celiacos. 

3- Si me invitan a casa de otra persona: Aviso de mis necesidad de no comer gluten, y ofrezco llevar algo para que los anfitriones no tengan que preocuparse. También llevo un aperitivo o postre que yo pueda tomar, pero pensado para compartir de manera que no tengo que sentirme rara, ni que estoy comiendo diferente a los demás. 

4- Cuando quedas para tomar copas: Como no soy de beber y mis amigos lo saben, no me suelen invitar a este tipo de planes, pero si lo hacen para incluirme en el grupo puedo o no beber nada de alcohol y pedir agua mineral con gas y limón, o si quiero tomar algo con alcohol, sería una copa de vino de calidad si lo hubiera (si no, volvemos al agua con gas).

Lo que he aprendido es que hay personas que se pueden poner muy pesadas preguntándote si no quieres tomarte algo,- mi respuesta es siempre amable pero directa "No me apetece, gracias"- pero con el tiempo, y si sigues diciendo que no, dejan de hacerlo y no le suelen dar más importancia.

Es posible que también dejen de invitarte a estos planes, a mi no me afecta mucho, aunque sí es verdad que en ocasiones te puedes sentir excluido. Si quieres salir a tomar copas, pero si beber alcohol, habla con tus amigos para que te sigan incluyendo. 

5- Cuando el azúcar te rodea y te llama: Para mi esto es quizás lo más difícil, ya que la repostería me encanta, sin embargo tengo en cuenta dos cosas:

La primera es que no es lo mismo la repostería industrial que la artesana, y no me estoy perdiendo nada por no tomarme un bizcocho que se elaboró hace meses en una máquina, y ha estado envasado en plástico hasta ahora. Así que si lo que me rodea es repostería industrial- aunque sea sin gluten- es para mi fácil tomarme una infusión o un café y olvidarme del azúcar que me rodea. ¿Y por qué es fácil?

Porque (y esto es lo segundo) cuando estoy en un sitio donde la repostería es artesana o casera, y elaborada con ingredientes de calidad, sí tomo lo que me apetece y lo disfruto- siempre y cuando no tenga gluten, claro. Para mi esto no es dejar de cuidarse, si no disfrutar de un placer en un momento, y no sentir que me estoy perdiendo algo en otros. 

Esto tiene un inconveniente, la persona, parece que siempre hay una, que te dice "Mucho dices de comer saludable, y ahora mira lo que te estás comiendo" o alguna versión de esto. Puedes responder de muchas maneras, y no todas amables, pero también puedes explicar que una cosa es la alimentación del día a día, y otra la de los momentos especiales, o enseñarle que un bizcocho casero tiene muy poco que ver con uno industrial.  

Espero que esto te ayude en las próximas fiestas. 

¿Tienes dificultad para cuidar tu alimentación durante las fiestas? ¿Cómo consigues cuidar tu alimentación en esta época? Me encantaría saber cómo otras personas gestionan estas situaciones. 

 


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