Las relaciones sociales también dan salud- herbolario salud mediterránea

La semana pasada me llamó una amiga que vive fuera para quedar a tomar un café. Llevábamos un año sin vernos y me apetecía mucho verla y charlar, sin embargo, me parecía que un café - o dos - no sería suficiente.

Le propuse ir a una clase de yoga juntas, y luego tomarnos un café en mi casa, y eso hicimos. A las dos nos encantó la clase, aunque fue dura, y después intercambiamos impresiones de lo difícil que era estar en una habitación caliente manteniendo posturas de yoga durante largos ratos. Tener esta experiencia juntas, aunque fuesen solo 60 minutos, dio pie a conversaciones que fueron más allá de simplemente ponernos al día.

"Hacía un año que no iba a yoga," me dijo mi amiga después de la clase, y pasó a contarme que donde vive no hay un estudio de yoga, aunque sí gimnasios que ofrecen clases, y me contó sobre el lugar, las cosas que le gustan y las que no. Estoy segura de que fue una conversación mucho más profunda que la que hubiésemos tenido si hubiésemos ido solo a tomar café en una cafetería.

Después de varias horas juntas la acompañé a donde se está quedando, le di un abrazo y ella me dio las gracias por sugerir ir a yoga. No solo había hecho ejercicio pronto por la mañana, si no que lo habíamos hecho juntas, dándonos una sensación de amistad más fuerte.

No es un secreto que mantener buenas relaciones sociales es beneficioso para la salud. Esto es una de las cosas que recomendamos siempre cuando hablamos de bienestar. De hecho, hay estudios que indican que la soledad puede ser tan perjudicial como fumar 15 cigarrillos al día (el enlace está en inglés)- esto no significa que fumar es saludable, si no que la soledad es en realidad muy perjudicial.

Aunque España es un país muy social y tiene una tradición de lazos familiares fuerte y con muchas oportunidades para estar con amigos, la otra realidad es que según el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) un 20 por ciento de la población de España sufre soledad.

Cuando somos niños, adolescentes y jóvenes hacer amistades suele ser más fácil- entre el colegio y las actividades propias de esas edades, hay más oportunidad de hacer amistad y profundizar en ellas. Cuando somos adultos y añadimos todo tipo de responsabilidades es más difícil encontrar el tiempo de hacer nuevas amistades e incluso mantener las de toda la vida más allá de ir a comer o a cenar una vez al año, actividades que no siempre nos llenan.

Ir a clase de yoga con mi amiga estuvo genial, pero hay más formas de pasar tiempo con amigos y ahondar en esa amistad:

  • Ir a dar un paseo juntas: con amigas que viven lejos también lo hago, quedamos para hablar por teléfono mientras ambas paseamos
  • Enviar una postal cuando viajamos: es mucho más íntimo que ver una imagen en redes, y recibir correo es tan divertido como buscar una postal bonita, escribirla y enviarla
  • Hacer recados juntos: hacer la compra, por ejemplo, es parte de la rutina de todos, y aunque hacerlo juntos es menos eficiente es también mucho más agradable. A la tienda de Ortega y Gasset viene un grupo de amigas después del gimnasio y siempre nos encanta verlas juntas
  • Comparte tu talento: si se te da bien cocinar, o tienes un huerto, o sabes hacer punto, haz regalos únicos a tus amigos que serán bienvenidos y que además harán que tus amigos te conozcan de otra manera
  • Pide a tus amigos que te cuenten sobre un tema en el que se consideren expertos. Alguna vez he estado delante de una llamada de trabajo de amigas y aunque no sé realmente de lo que están hablando, me encanta conocer esta faceta que de otra manera no vería nunca. No podemos ir al trabajo con nuestros amigos, pero sí podemos pedirles que nos cuenten sobre algo- de trabajo o no- de lo que saben un montón

Espero que este texto te ayude a mejorar tus relaciones sociales.

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