Cuando decidimos cuidarnos más los productos cosméticos que utilizamos es una de las primeras cosas que empezamos a cuestionar. Todo lo que ponemos en nuestra piel, como lo que ingerimos y respiramos, tiene un efecto en nuestra salud integral, aunque no tengamos ningún síntoma y aunque los cosméticos convencionales sean seguros según las agencias reguladoras.
En Salud Mediterránea apostamos por cosméticos sencillos y naturales, porque se han utilizado tradicionalmente para cuidar nuestra piel y cabello de forma integral- no solo por estética, y porque funcionan a corto y largo plazo.
Sin embargo sabemos por experiencia propia que cuidar nuestra piel y cabello con cosméticos naturales es a veces un ejercicio de paciencia y flexibilidad, por ejemplo, hace años que utilizo henna para cubrir mis canas; Me encanta porque no solo es completamente natural, si no que no estropea el pelo, es muy rico en minerales por lo que en realidad ayuda a que esté más sano, y al depositarse en el cabello, le da más cuerpo. Además el color no es homogéneo por lo que da la sensación de que tienes mechas naturales. Sin embargo el color no siempre es exactamente igual de una aplicación a otra, incluso de un lavado al siguiente, por lo que me he acostumbrado a no ver siempre mi cabello exactamente del mismo color.
Con otros productos cosméticos pasa un poco lo mismo. Por ejemplo, a mi el aceite de argán me encanta porque nutre la piel y puntas del cabello, pero su olor natural es intenso, como a aceituna. Las cremas y lociones as su vez, al no tener fragancias sintéticas, tienden a tener olores sencillos que aunque a muchos nos gustan a otros les dejan deseando esos olores de las cremas de perfumería; dulces y afrutados.
Las texturas de los cosméticos naturales son también un punto diferente, por ejemplo dentífricos que no crean espuma porque no tienen el lauril sulfato de sodio que lo que más hace es crear esa sensación de limpieza, no limpiar en sí, o con sabores menos intensos y que no permanecen en la boca tanto tiempo.
Luego están los maquillajes que no duran el día entero sin volver a aplicar, que se estropean más rápidamente por no llevar conservantes y que no tienen unas gamas de color tan amplias.
A mi, personalmente, me merece la pena aguantar esos inconvenientes, ya que las texturas perfectas, olores sintéticos y espumas son más un elemento de márketing que una mejora al producto en sí. Además muchos cosméticos convencionales dejan bastante que desear, desde fórmulas que exfolian la piel intensamente dando un aspecto muy joven a la piel al principio, pero luego dejándola fina y seca, a tintes que dejan colores preciosos pero que a la larga estropean el cabello de manera que necesitamos luego tratamientos para repararlo.
Por supuesto no todos los cosméticos naturales tienen inconvenientes, el aceite de rosa mosqueta tiene un olor natural super agradable, nuestros jabones BIO son los mejores que he probado en todos los aspectos, y nuestros sérum de ácido hialurónico y vitamina C (actualmente agotado) son super efectivos.
La cosmética con bases naturales y tradicionales como los aceites de oliva, rosa mosqueta o argán, con sus olores naturales, e ingredientes que nutren, reparan y protegen la piel son realmente todo lo que necesitamos para que nuestra piel se mantenga tersa, hidratada, elástica y bonita ahora y por muchos años.

