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Y eso, qué lleva?: Los ingredientes de nuestra comida

Publicado por Olivia Blanco en

Hace un par de noches me llegó un mensaje al teléfono. ¿Conoces alguna marca de crema de cacahuetes que sea sana?

La pregunta me dio un poco de pena porque comer de manera saludable no debería ser difícil. Sin embargo, en un momento en el que cada producto puede estar elaborado con decenas de ingredientes, y no siempre todos los que nos esperamos, hay que prestar atención a las etiquetas de los productos y ver los ingredientes que llevan. 

No lo tuve que pensar mucho, porque realmente no va de marcas, sino de ingredientes. Las etiquetas de los alimentos que encontramos tienen mucha información. Podemos mirar a las calorías, el porcentaje de proteína de un alimento y las grasas, pero lo que realmente nos dice si un producto es bueno o no son los ingredientes. 

Por ejemplo: La fruta en conserva es nutritiva, pero si le añadimos cucharadas de azúcar refinada, conservantes y colorantes deja de ser un alimento natural, a ser un producto con ingredientes poco saludables.

En el caso de la crema de cacahuete los ingredientes varían mucho. La que usamos en casa, por ejemplo, tiene solo dos: cacahuetes y sal. Otras que he visto en los supermercados tienen desde aceite de palma (para hacerla más cremosa), pasando por el azúcar, y llegando a los conservantes, colorantes y los números y letras que ya ni sabemos lo que realmente son. 

En otros alimentos, desde los yogures y los mariscos congelados, hasta los chocolates y las salsas de soja pasa lo mismo. 

El problema es que muchas personas no saben la diferencia entre un producto y otro, y compran pan, queso o mermelada creyendo que es sencillamente eso sin darse cuenta de que cada uno de esos productos no está hecho con los pocos ingredientes que pensamos, si no que se le han añadido un montón más de cosas para hacerlos más suaves, o más dulces, o que duren más en las estanterías de los supermercados, o para que sean más baratos. 

Conocer cada uno de estos ingredientes y estar al tanto de las cosas que son buenas y las que no, es, por lo menos complicado. Pero lo que sí es sencillo y posible es mirar siempre los ingredientes de las cosas que compramos, y si llevan más ingredientes de los que pensamos deberían, o si los nombres son ininteligibles, mi consejo es dejarlos en la estantería y buscar algo más sencillo. 


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